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¿Que por qué somos feministas?

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día internacional de la mujer y desde el Consejo de la Juventud de Alcobendas, reivindicamos este día y nos declaramos feministas.
Que ¿por qué? Desde el grupo de trabajo de Igualdad y diversidad nos relatan porqué son feministas y el significado de las consignas de sus pancartas:

Participando en el Festival de arte urbano por la igualdad organizado por IMAGINA y Madrid Street Art Project

Existen diferencias biológicas entre niñas y niños, sí. Pero cuando crecemos y empezamos a formar parte de esta sociedad, estas diferencias se amplifican de manera tan inconsciente… 

Soy feminista porque estoy cansada de las expectativas que tenemos sobre lo que se espera de una niña y de un niño, marcando diferencias desde pequeñas cosas como: maneras de vestir, juguetes que se compran y estereotipos que favorecen que haya ciertos roles arraigados en la sociedad, tan difíciles de erradicar.

Soy feminista porque que no debemos impartir una educación diferente a niñas y niños. Tenemos que potenciar una crianza que sea igualitaria, promoviendo actitudes NO sexistas.

Soy feminista por las broncas que recuerdo con mi abuela en las que no comprendía que me negase a fregar mientras mis primos estaban viendo la televisión tranquilamente. Todavía me chirría sus ‘’nosotras a fregar y ellos a descansar’’.

Soy feminista porque estoy cansada de la gente que se posiciona en contra del movimiento feminista, sin saber lo que esta palabra significa. 

Soy feminista por las veces que mi abuela me ha mirado de arriba a abajo y me ha dicho «hija, es que vas provocando» y con 16 años volvía a la habitación, avergonzada, para cambiarme de ropa.

Soy feminista porque me duele que haya gente que no entienda que sentimos miedo cuando caminamos solas por la calle de noche. Soy feminista porque me duele haber normalizado el ‘’escribe cuando llegues a casa’’ entre mi grupo de amigas.

Rocío Marquina

Soy feminista porque la alternativa significa aceptarme como ciudadana de segunda solo por lo que tengo entre las piernas, o por cómo me percibe la sociedad. Significa acatar que me tengo que esforzar el doble, el triple, para lograr la mitad de lo que un hombre puede conseguir. Significa asimilar el miedo al volver sola a casa por la noche. Significa aceptar la condescendencia, y la culpa, y los tocamientos indeseados, como si me mereciera todo eso.

Me defino como feminista porque veo todo eso, y no lo quiero. Y no solo no lo quiero, sino que creo que podemos ser mejores. Que nos merecemos más. Incluso —llamadme loca, histérica, feminazi—, derechos humanos fundamentales.

Violeta Cano

El patriarcado hace que los hombres nos vean (a las mujeres) como propiedad, con derecho a cosificarnos, con obligación de complacerlos… Durante años ha sido así, desde concebirnos como mercancía de intercambio, de violarnos para colonizar, de explotarnos sexualmente como forma de hacer negocio directo (proxenetas) e indirectamente (cerrar contratos “yéndose de putas”)… Durante años han violado, abusado y maltratado a nuestras abuelas, abuelas valientes y resilientes que no hablaban de esto, se suponía como normal.

El hecho de que cada vez más, encontremos espacios en los que poder compartir con otras mujeres experiencias de “mi abuelo / padre / tío / primo / vecino / amigo / novio / marido me…”, hace que podamos crear una identidad colectiva en la que nos damos cuenta de que ¡NO ES UN CASO AISLADO, SE LLAMA PATRIARCADO!

Por eso, cuando tocan a una mujer, nos tocan a todas, lo hacen desde la violencia estructural existente, desde el privilegio de ser hombres en una sociedad patriarcal, apoyados por el Estado machista que nos pregunta si llevábamos ropa interior de encaje cuando nos violaron, si habíamos bebido, si íbamos solas…

Rebeca Chacón

La primera vez que escuché la palabra y la definición de feminista fue en el curso de monitores de Alcobendas. Desde entonces no hubo marcha atrás, a partir de ahí desarrollé una visión del mundo que me hizo ver las injusticias que se cometen día tras día contra las mujeres, por el hecho de ser mujeres. Y por ello, en mi entorno intento hacer pequeños cambios para convertir el mundo en un sitio más seguro para nosotras.

María García-Catalán

Soy feminista porque a diferencia de otras personas nunca he visto otra opción. Desde pequeña siempre me ha parecido curioso vivir en un mundo dónde había un sexo que tenía más peso que otro. Un mundo en el que ver jugadoras de fútbol en la tele era muy extraño, un mundo en el que decir “nosotras” cuando había más presencia de sexo femenino no estaba bien visto, un mundo en el que poner a personajes femeninos como personajes principales de una historia es novedad, un mundo en el que siempre he tenido maestras y pocos maestros… y ejemplos como este… miles. Por supuesto, no diré que mi visión sobre el mundo no ha cambiado porque, lo ha hecho, y mucho. Ahora soy más consciente, más crítica, tengo más argumentos, conozco los nombres de las cosas que antes no entendía y que ahora no quiero vivir y busco todas esas pequeñas cosas que socialmente he aprendido y deseo desaprender para poder vivir en un lugar más humano donde todas las personas podamos sentirnos parte de este sin que haya algunas por encima de otras.

He elegido la pancarta “Lo que no tuve para mí, lo quiero para vosotras” porque quiero que esta lucha siga avanzando como lo hace porque, pese a que muchas cosas han cambiado, nos quedan muchas otras por transformar y aportaré todos los granitos de arena posible para que las personas del futuro puedan aportar los suyos y seguir avanzando todas unidas y a la vez siendo libres para poder elegir cómo ser, quiénes ser, por qué ser quiénes son y con quiénes ser como son.

Zoé Morand

Soy feminista porque a lo largo de mi vida me he vuelto consciente de la cantidad de obstáculos que tienen que soportar las mujeres por el mero hecho de serlo. Mi abuela, mi madre, mi hermana… Y quiero luchar junto a ellas.

Joaquín Sánchez-Molero

Recuerdo perfectamente la primera vez que dije en alto “SOY FEMINISTA”, me estaba leyendo el libro de Caitlin Moran “Cómo ser mujer”, calculo que tendría unos 22 años…

¡22 años! Ojalá lo hubiera verbalizado antes, porque sí, tenemos que decirlo, escribirlo, reiterarlo, cantarlo, gritarlo, pintarlo, en definitiva, manifestarlo.

He elegido la consigna “LA TALLA 38 ME APRIETA EL CHOCHO” y me veo en la necesidad de explicarlo, ya que no tengo ningún problema con la talla 38, como todas sabemos el tallaje de la ropa es tan absurdo como que en una tienda pilles una M y en otra una XL porque te sienta mejor, estás más a gusto.

El problema lo tengo con lo que se considera “normal”, es decir, que unas tallas sean denominadas normales y estén en todas las prendas, porque encajan con el estereotipo de género que nos imponen sobre nuestros cuerpos, y que las que son más grandes vayan a parte, en otra sección.

Ser feminista para mi es – entre otras cosas – que antes de los 22 años vivía en un mundo en el que me sentía oprimida, me lanzaba mensajes gordófobos y me los he tragado como agua de un botijo. Y tras posicionarme como feminista, informarme, buscar referentes profesionales y divulgadoras, hacer activismo, mirar con otra perspectiva y también con mucho, mucho amor propio, he conseguido que esas cadenas dejen de apretar.

Soy feminista para que ninguna niña tenga que arrastrar ese lastre, llamado patriarcado, hasta los 22 años sin al menos ser consciente de ello.

Almudena Salvador